STILO LATINO
El teatro como herramienta transformadora
No solo tiene cualidades pedagógicas, sino también terapéuticas y curativas
MARTA COLLADO - 14/06/2020
Una obra de teatro. EPDA
Una obra de teatro. EPDA

Si hay algo que me fascina del teatro es la transformación interior que consigue. Ver a esa persona tímida creciéndose encima del escenario. Y cuando acaba el espectáculo, alguien le dice: nunca te hubiese imaginado haciendo esto. El teatro, por tanto, nos habla también de capacidades. "Aunque tengamos la discapacidad, podemos hacer lo mismo que otra persona que no tiene la discapacidad", asegura Bea, una de las alumnas de teatro de Carmen Ríos.

De la timidez no nacen solo actores, sino también profesoras como Carmen. Entre árboles frutales, huertos y pinos, Carmen pasó su infancia en Argentina inventando historias protagonizadas por muñecos y personajes imaginarios. La escolarización supuso una experiencia muy negativa para ella, que se sentía más a gusto en su mundo mágico. Pero había algo que la transformaba: los carnavales y las fiestas, donde bailaba con los otros niños sin temores. "Ese fue ya el primer indicio", nos dice.

Y la transformación de la que venimos hablando tiene mucho de terapéutica. A los 27 años, Carmen regresó a España, su madre patria, buscando nuevos horizontes. Siempre que viajaba a València para hacer sus cursos de doctorado, se quedaba investigando en las bibliotecas de las universidades sobre el aspecto pedagógico del teatro. A los más pequeños, el teatro les ofrece las herramientas para expresarse. A los adolescentes, para gestionar sus emociones. "Muchas veces los niños salen de clase muy tristes o preocupados por la nota que han sacado o porque los compañeros se burlan y ese día la clase de teatro tiene que dejar apartada la programación", opina Carmen. Los más mayores encuentran en el teatro la oportunidad de hacer aquello que no han podido hacer en sus vidas. A su edad, el teatro se convierte en medicina para superar depresiones o la pérdida de un familiar. "Uno de mis abuelitos obligó al médico a operarlo de la cadera porque él tenía que hacer de Rey Mago".

El musical Nuestro Rey León, interpretado por los alumnos de teatro de la asociación alcireña La Nostra Veu per la Diversitat Funcional, fue acogido con gran éxito en las tres poblaciones en las que se representó. Carmen es su monitora. "Sobre todo busco la integración, porque me han dado con la puerta en las narices tantas veces cuando los he llevado a tantos sitios donde no me permitían su entrada...".

Quizá el lector se pregunte qué confianzas tengo yo con Carmen para llamarla por su nombre de pila. Ella fue mi primera profesora de teatro. Ella fue quien nos animó a seguir creciendo teatralmente una vez terminada su labor. Como el personaje de la niñera mágica. "El teatro es la varita mágica con la que podemos transformar a las personas", ese es su lema. Quizá, con todo lo que estamos viviendo, va siendo hora de darse cuenta de que sin las artes no podemos vivir. Un sector que sin duda tendrá que reinventarse para seguir llevando a cabo su labor transformadora.